La marca de chocolate suiza Toblerone es mundialmente conocida. Es fácil encontrarla en tiendas y principalmente en aeropuertos y estaciones de tren. Se trata de un chocolate delicioso con una forma triangular fácilmente reconocible. Sin embargo, pocos conocen la relación entre esta marca y la lengua internacional Ido.
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En el año 1868 Jean Tobler era un artesano de éxito en Suiza. Quizá hayas oído alguna vez que en cada calle de cualquier ciudad helvética puedes encontrar una oficina bancaria, una relojería y una chocolatería. Pues bien, Jean Tobler tenía una próspera pastelería en Berna, la capital de Suiza. Allí preparaba dulces a base de chocolates de otras empresas. Su pastelería tenía un gran éxito, así que después de unos años, en 1899, decidió fundar junto con su hijo la Fabrique de Chocolat Tobler & Cie. En el mes de junio de 1900 dejó la empresa en manos de su hijo Theodor.
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En 1908 Theodor Tolber y su primo Emil Baumman, por cierto bisabuelo del famoso tenista suizo Roger Federer, tuvieron una gran idea. Añadieron trocitos de turrón al chocolate que elaboraban. El nuevo dulce recibió el nombre de Toblerone, mezcla del apellido Tobler y de la palabra italiana Torrone (turrón). En el año 1909 Theodor Tobler patentó el nombre y la forma característica de ese dulce, un triángulo.
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¿Y por qué esta forma singular? Existen diversas teorías para explicar la forma triangular del chocolate Toblerone. La más divulgada es la de que se trata del monte Cervino, un pico montañoso famoso en Suiza y que tiene forma triangular. Según otras teorías se trata de un símbolo masónico. Sin embargo, la más aceptada hoy día es la de que se trata efectivamente del pico Cervino, aunque hay que decir que ese monte, que hoy aparece en la etiqueta del producto, no lo estaba al comienzo de la comercialización del chocolate Toblerone.
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¿Y qué relación existe entre el chocolate Toblerone y la lengua internacional Ido?
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Theodor Tobler era un firme defensor de todas las ideas internacionalistas. Apoyaba la desaparición de las fronteras nacionales, de las aduanas, era partidario de la moneda única y también defendía la adopción de una lengua neutral internacional. Cuando en el año 1907 la Delegación para la Adopción de una Lengua Internacional reunida en París, concluyó recomendando la lengua internacional Ido, Theodor Tobler se interesó por esta nueva lengua.
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Tobler no solo aprendió la lengua Ido, sino que también empezó a usarla en los anuncios de su chocolate. Dentro de sus productos comenzó a imprimir unas pequeñas estampas sobre todo tipo de cuestiones: pueblos y razas, paisajes, inventos... y en todas ellas el texto aparecía en la lengua Ido. Pronto los álbumes para estos cromos se hicieron muy conocidos.​
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Theodor Tobler no solo usó la lengua internacional para estas pequeñas estampas, también creó un producto con el nombre Ido. Sí, después del exitoso Toblerone decidió fabricar nuevas versiones de su chocolate para todos los paladares. Así, nacieron el Toblerone con miel, con café, con menos chocolate... Y cada versión tenía su propio nombre: Tobleretti, Toblerama, Tobler Mocca, Tobler Amanda y también el TOBLERIDO.
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Poco después se abandonaron estas nuevas versiones y se quedó sólo el original Toblerone, que hoy día es uno de los chocolates más apreciados del mundo.
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Anuncios del chocolate fabricado por Tobler en la lengua internacional Ido








